|
El caracter del Boxer
Hola amigos, me llamo Kim. Soy una perrita Bóxer de cinco años. Hace unos días me entere que mi amita quería escribir sobre el carácter del Bóxer. Pensé, ¿por qué ella?, ¿quién mejor que yo para hacerlo?. Así que os voy a contar un poquito como somos. Cuando alguien ve un Bóxer por primera vez y debido a nuestro físico, lo primero que piensa es que se encuentra ante un perro posiblemente agresivo y con mal genio. Todo lo contrario a la realidad. Somos muy cariñosos, nos encanta jugar, incluso a edades avanzadas. Mi mama tiene ya doce años y es incansable jugando. De cachorros bastante traviesos y algo testarudos. Vale, lo reconozco, de mayores también so- mos traviesos y testarudos. Pero ya no tanto. La convivencia en casa con nosotros es muy buena. Una vez pasada nuestra etapa de cacho- rros, cuando ya hemos aprendido lo que debemos o no debemos hacer, no creamos mayores problemas. Limpios por naturaleza, poco ladradores. Únicamente se nos oirá si realmente cree- mos necesaria avisar con nuestros ladridos. Nos encanta pasarnos horas durmiendo en el si- llón preferido de nuestro dueño. Bueno, eso si nos dejan. A mi no. Pero, ¿ os cuento un secre- to?. Por las noches cuando no me ven, aprovecho para adueñarme del sillón. Si hay niños en casa, entonces la combinación es perfecta. Somos unos compañeros de juegos ideales. Aguantando todas sus travesuras con mucha paciencia. Y si todavía son muy peque- ños para jugar con nosotros, unas niñeras perfectas. Vigilándolos y estando al cuidado de to- dos sus movimientos. Toda esta tranquilidad se convierte en un torbellino cuando salimos de casa. Incansables, co- rriendo, jugando. No paramos un momento. Por muy largos que sean los paseos podemos se- guir a nuestro dueño, (al que somos terriblemente fieles), sin descanso. Dicen que no somos muy buenos guardianes. Pero se equivocan. Somos muy sociables con personas amigas, pero no hay que dudar de nuestro valor si se presenta la ocasión de defender a nuestro dueño o sus pertenencias. Entonces demostramos la fuerza de nuestro carácter. Si, ya sé. Todo bueno no puede ser. Algún defectito tenemos que tener. Pero que os voy a decir yo si soy un Bóxer. Quizá seamos algo dominantes, sobre todo los machos. Y eso puede provo- car algún pequeño altercado cuando se juntan dos de ellos. Sin llegar a nada serio. Una vez establecido quien es el que manda, nos llevamos de maravilla con todos los perros. Jugando con ellos sin ningún problema. También somos un poquito celosos sobre todo con las caricias de nuestro dueño. Las quere- mos solo para nosotros, no nos gusta compartirlas. Espero que esto os haya ayudado a conocernos un poquito más. Solo tenéis que recordar que detrás de esa cara de pocos amigos y ese cuerpo atlético hay un gran corazón. El de un Bóxer.
|
© Todos los derechos reservados